martes, 23 de octubre de 2012

Acerca de "El Imperio del Sol"


 El Imperio del Sol.
Steven Spielberg.
Guión de Tom Stoppard basada en la novela autobiográfica de J.G Ballard.
 E.E.U.U. 1987. Drama. Bélica.
 Jim es un niño inglés que nunca ha visto Inglaterra. Al igual que James- Jaimie- Jim Ballard,  ha crecido en el ambiente colonial y cosmopolita del Shangai de los años treinta. Para él, la Segunda Guerra Mundial existe únicamente en los noticiarios. Ajeno a los extraños campos de Europa y de la propaganda nacionalista, la guerra fascina al taciturno y analítico Jim, en especial por el despliegue de su gran pasión, los aviones…hasta el momento en el que los japoneses entran en guerra, ocupan brutalmente Shangai y trastocan de arriba a abajo su mundo. Un mundo que no volverá a existir.
No importa cuánto hayamos visto sobre la Segunda Guerra Mundial, con El Imperio del Sol es como empezar de cero. El punto de vista de Jim, ajeno a la historia y las ideologías nos conduce por un universo que rompe todos los clichés. James es un niño extraño de por sí. Sin embargo, como descubriremos, es precisamente su carácter analítico lo que le permite no sólo sobrevivir sino llegar al corazón de las cosas. Mientras los adultos se preocupan por preservar los restos de su mundo perdido o medrar en medio de la confusión, Jim se dedica por entero a comprender y a través de sus ojos, de su relato, se nos presenta  la guerra.

Jim negocia, mendiga e incluso engaña para mantenerse con vida. Es capaz de aliarse por conveniencia con adultos idealistas como el doctor Rasome y con pragmáticos sin escrúpulos como el aventurero americano Basie. Pero no adopta en ningún momento el papel de cínico. Descubrimos que en sus alianzas hay verdaderos apegos, como la gratitud leal que siente y mantiene por un la Sra. Víctor, por otros niños, o por el  joven  japonés.
El Imperio del Sol despliega  una visión, que no ensalza ni condena, y que se despega de otras películas bélicas de Spielberg como “Nacido el 4 de Julio” o “Rescatando al soldado Ryan”. Esto no amortigüa en lo más mínimo el testimonio sobre el horror. Se describe con la misma intensidad cromática el resplandor de los combates aéreos bajo el sol, como los cuerpos flotando sin vida  en los arrozales. Al igual que en la obra de Ballard, todo es corpóreo, sensitivo, inmediato.
La mirada escrutadora de Jim, es capaz de transcribir con la misma exactitud la vorágine políglota de las calles de Shangai o la emoción de una canción interpretada por una voz absolutamente blanca y nos produce una verdadera sensación de abismo. Pocas obras  pueden lograr una inmersión tan profunda. La fotografía hace gala de los recursos del Director: Contraluces, primerísimos planos, travellings espectaculares, movimiento de multitudes. Se destacan los puntos de mayor atención de Jim: los aviones de juguetes o los Zero japonés.
El Imperio del Sol es la obra más famosa y premiada de, J.G. Ballard; en gran medida por la adaptación que hizo de ella al cine Steven Spielberg. A través de Jim, el niño nervioso e inquisitivo dotado de una escalofriante perspicacia que logra mantenerse vivo en el centro de la devastación, se nos abre una ventana a la conciencia íntima de uno de los mayores teóricos del apocalipsis del siglo XX, cuya obra se carateriza por las distopías.