El Imperio del
Sol.
Steven Spielberg.
Guión
de Tom Stoppard basada en la novela autobiográfica de J.G
Ballard.
E.E.U.U. 1987. Drama. Bélica.
Jim
es un niño inglés que nunca ha visto Inglaterra. Al igual que James- Jaimie-
Jim Ballard, ha crecido en el ambiente
colonial y cosmopolita del Shangai de los años treinta. Para él, la Segunda
Guerra Mundial existe únicamente en los noticiarios. Ajeno a los extraños
campos de Europa y de la propaganda nacionalista, la guerra fascina al
taciturno y analítico Jim, en especial por el despliegue de su gran pasión, los
aviones…hasta el momento en el que los japoneses entran en guerra, ocupan
brutalmente Shangai y trastocan de arriba a abajo su mundo. Un mundo que no
volverá a existir.
No importa cuánto hayamos visto sobre la Segunda Guerra
Mundial, con El Imperio del Sol es como empezar de cero. El punto de vista de
Jim, ajeno a la historia y las ideologías nos conduce por un universo que rompe
todos los clichés. James es un niño extraño de por sí. Sin embargo, como
descubriremos, es precisamente su carácter analítico lo que le permite no sólo
sobrevivir sino llegar al corazón de las cosas. Mientras los adultos se
preocupan por preservar los restos de su mundo perdido o medrar en medio de la
confusión, Jim se dedica por entero a comprender y a través de sus ojos, de su
relato, se nos presenta la guerra.
Jim
negocia, mendiga e incluso engaña para mantenerse con vida. Es capaz de aliarse
por conveniencia con adultos idealistas como el doctor Rasome y con pragmáticos
sin escrúpulos como el aventurero americano Basie. Pero no adopta en ningún
momento el papel de cínico. Descubrimos que en sus alianzas hay verdaderos
apegos, como la gratitud leal que siente y mantiene por un la Sra. Víctor, por
otros niños, o por el joven japonés.
El
Imperio del Sol despliega una visión,
que no ensalza ni condena, y que se despega de otras películas bélicas de
Spielberg como “Nacido el 4 de Julio” o “Rescatando al soldado Ryan”. Esto no
amortigüa en lo más mínimo el testimonio sobre el horror. Se describe con la
misma intensidad cromática el resplandor de los combates aéreos bajo el sol,
como los cuerpos flotando sin vida en
los arrozales. Al igual que en la obra de Ballard, todo es corpóreo, sensitivo,
inmediato.
La
mirada escrutadora de Jim, es capaz de transcribir con la misma exactitud la
vorágine políglota de las calles de Shangai o la emoción de una canción
interpretada por una voz absolutamente blanca y nos produce una verdadera sensación
de abismo. Pocas obras pueden lograr una
inmersión tan profunda. La fotografía hace gala de los recursos del Director:
Contraluces, primerísimos planos, travellings espectaculares, movimiento de
multitudes. Se destacan los puntos de mayor atención de Jim: los aviones de
juguetes o los Zero japonés.
El
Imperio del Sol es la obra más famosa y premiada de, J.G. Ballard; en gran
medida por la adaptación que hizo de ella al cine Steven Spielberg. A través de Jim, el niño nervioso e inquisitivo dotado de una escalofriante
perspicacia que logra mantenerse vivo en el centro de la devastación, se nos
abre una ventana a la conciencia íntima de uno de los mayores teóricos del
apocalipsis del siglo XX, cuya obra se carateriza por las distopías.